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La vacuna para la covid, nueva brecha entre países del norte y del sur

Una vez más, la crisis sanitaria provocada por la covid-19 ha puesto sobre la mesa la desigualdad que existe entre los países ricos y los países pobres. Unas diferencias no solo en un aspecto de salud, sino también económico. Ahora, con el reparto de las principales vacunas entre las naciones más favorecidas, no son pocos los países (se ha cifrado en más de medio centenar) los que apenas tendrán dosis para una de cada diez personas.

El 14% de la población vive en países que se consideran ricos o desarrollados y son precisamente estas naciones las que acaparan la compra y distribución de más de la mitad de las vacunas que se están poniendo actualmente para erradicar la pandemia. Dosis que están comenzando en los pacientes y personas prioritarias pero que, según organizaciones no gubernamentales, se olvidan de otras partes del mundo donde viven personas hacinadas en cárceles, refugiadas, desplazadas o sin acceso a servicios básicos como el agua potable… Personas a las que no se las considera dentro de esa categoría de población prioritaria.

Son estas mismas entidades sociales las que, por tanto, reclaman una mayor atención por parte de la industria farmacéutica para no depender de la buena voluntad empresarial o de la caridad en forma de donaciones por parte de gobiernos de países desarrollados. Todo para no leer frases como estas: mientras en países europeos, así como Estados Unidos o Canadá se unen existencias de vacunas para vacunar hasta tres y hasta cuatro veces a sus residentes, en los escenarios más optimistas de los países más pobres, esta ayuda solo llegará al 20%. Y hemos dicho siendo muy optimistas.

Es por tanto que países como India o Sudáfrica han puesto en marcha una propuesta para suspender los derechos de la propiedad intelectual hasta que se consiga la inmunidad grupal global. Organizaciones como Médicos sin Fronteras, Médicos del Mundo, Salud por Derecho y Amnistía Internacional se han volcado y apoyan esa idea para intentar lograr un horizonte de acceso a la vacuna rápido y equitativo, independientemente de si residen en un país de renta alta o baja.

Año 2021

Pese a estos esfuerzos y según el Banco Mundial, como consecuencia de la pandemia cerca de 150 millones de personas más comenzarán a vivir en la pobreza extrema entre 2020 y 2021. Un nuevo año que estamos a punto de estrenar y donde según la agenda internacional asistiremos al agravamiento de las crisis humanitarias por el aumento de la pobreza, la disminución de la ayuda internacional disponible o las dificultades logísticas para hacerla llegar.

En nuestra mano está dar la vuelta, en la medida de lo posible, a estas predicciones.

 

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