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Crónica de nuestro viaje a Mozambique 2023

Este año viajamos a Mozambique entre el 14 de julio y el 2 de septiembre. Este ha sido el cuaderno de bitácora de un viaje que como siempre ha estado lleno de reencuentros emotivos y de trabajo para seguir manteniendo los proyectos que desarrollamos en el país africano.

Mientras los primeros días los dedicamos a la realización de diversos trámites burocráticos relativos a la vigencia y continuidad legal de Dignidad en Mozambique, más tarde llevamos a cabo tareas de supervisión de los proyectos de formación profesional que acometemos en colaboración con la entidad local Life Child. Finalizo esto, llegamos a Pemba donde fuimos recibidos calurosamente por la pareja misionera Alejandro y Silvia, quienes se convirtieron en nuestros guías y anfitriones durante nuestra estancia.

Los centros de alfabetización en lengua materna

Ya hemos mencionado en otros escritos la implicación de Dignidad en la alfabetización de adultos en lengua materna. En Pemba trabajamos en colaboración con Alejandro y Silvia en el proyecto “Povos que leem”, así que dedicamos varios días a visitar los diferentes centros, la mayoría de ellos en los suburbios de la ciudad. Nos impresionó descubrir que la mayoría de los alumnos eran mujeres, muchas de ellas musulmanas que habían huido de la zona de conflicto en el norte del país. Estas mujeres encontraron refugio en casas de familiares o simpatizantes de su situación, y en muchos casos en casas de acogida pertenecientes a miembros de iglesias cristianas. Esta interacción cultural y religiosa en medio de la educación fue una experiencia conmovedora y un testimonio de solidaridad.

Durante este tiempo visitamos siete centros de alfabetización en funcionamiento con más de un centenar de alumnos matriculados, de los cuales 87 eran mujeres.

Fue importante presenciar de primera mano el impacto positivo de la educación en la vida de las personas y cómo la comunidad local, a pesar de los desafíos, estaba comprometida con el aprendizaje. Fue una experiencia que nos dejó con un profundo respeto por la resiliencia y la determinación de las personas en esta región y una apreciación aún mayor por el poder transformador de la educación.

Visita a los centros de desplazados

Como seguramente sabéis, Dignidad está envuelta desde 2020 en diversos programas de ayuda a los desplazados por causa del conflicto bélico en el norte del país. La visita a los centros de desplazados fue otro aspecto fundamental y conmovedor de nuestro viaje. El grupo integrista Al Sabath ha desencadenado una crisis humanitaria, y presenciar las historias de sufrimiento de las personas afectadas dejó una profunda impresión en nosotros.

De especial importancia la visita al Centro de Desplazados en Ngalane, ubicado en el distrito de Metuge. Allí, escuchamos relatos desgarradores de las personas que habían sido testigos de la violencia y el sufrimiento extremo. Familiares asesinados delante de sus ojos y niños y niñas raptados por los insurgentes eran solo algunos ejemplos de las atrocidades que habían presenciado. A pesar de las condiciones terribles y la falta de apoyo gubernamental y de organizaciones no gubernamentales (ONG), nos impresionó la resiliencia y la determinación de la comunidad cristiana que se había formado allí. Con alrededor de 60 personas, la mayoría de ellas provenientes del distrito de Quissanga, esta comunidad encontró fuerza en la fe y la solidaridad mutua.

Nuestra anfitriona en estas visitas a los campos de desplazados fue Marcela Mugas, una misionera argentina de cerca de 55 años. Su energía, vitalidad y compromiso con los más pobres nos desafiaron profundamente. Marcela es un ejemplo de la dedicación y el altruismo que puede marcar la diferencia en situaciones tan desafiantes. Su labor en medio de la crisis humanitaria es una fuente de inspiración para todos nosotros.

Este aspecto del viaje nos recordó la importancia de la solidaridad y el apoyo en momentos de adversidad. Aunque las condiciones eran desgarradoras, la presencia de personas como Marcela y la formación de comunidades de apoyo ofrecían una luz de esperanza en medio de la oscuridad.

El viaje a la isla de Ibo

La etapa final de nuestro viaje, la visita a la isla de Ibo en el archipiélago de las Quirimbas, fue una experiencia llena de desafíos, pero también de significado. Teníamos la intención de explorar la posibilidad de extender la alfabetización de adultos a esta hermosa pero aislada isla, además de visitar la pequeña congregación cristiana que atendía Marcela.

Nuestro viaje a Ibo comenzó en un viaje en furgoneta desde la cual vimos las evidencias devastadoras de los ataques recientes de Al Sabath: viviendas quemadas y campos arrasados. La ruta se encontraba fuertemente militarizada y con frecuencia tuvimos que parar en controles del ejército donde nos exigieron nuestras credenciales para visitar la zona. Estos testimonios visuales nos recordaron la urgente necesidad de ayuda y desarrollo en la región.

Al llegar a la isla de Ibo, quedamos cautivados por su belleza natural y su rica historia. Sin embargo, también nos dimos cuenta de los desafíos que enfrentaba la comunidad local. La posibilidad de extender la alfabetización de adultos era evidente, ya que la educación podía ser una herramienta poderosa para el desarrollo en una comunidad que había sufrido tanto.

La Congregación Cristiana

Visitar la pequeña y única congregación cristiana en una isla mayoritariamente musulmana fue un momento conmovedor. Esta comunidad, atendida por Marcela, representaba un faro de esperanza y apoyo espiritual para los habitantes de Ibo y un broche de oro perfecto para este viaje con el que traemos el corazón lleno de recuerdos, algunos agridulces, pero muchos hermosos y desafiantes.